jueves, 2 de julio de 2009

SESIÓN SESENTA Y UNA

JORGE: Que no sea para siempre no quiere decir que no se pueda pactar...ese miedo al compromiso, cuando el compromiso nos introduce en una dimensión de libertad...mi compromiso con la arquitectura me permite trabajar...el temor de que el compromiso sea para siempre, a veces, no permite pactar...además los pactos generan relaciones...cualquier proyecto te pone en relación con otros...en general uno cree que ha elegido sus relaciones cuando en realidad sus decisiones han elegido sus relaciones..., cuando tomé la decisión de estudiar arquitectura, esa decisión me puso en relación con mis profesores, mis compañeros de carrera, etc... cuando tomé la decisión de vivir en Madrid...cuando tomé la decisión de psicoanalizarme...le conocí a usted...conocer es un término muy preciso y muy impreciso al mismo tiempo, no sé nada acerca de su vida cotidiana, tampoco sé nada acerca de sus gustos y, sin embargo, le conozco como nadie le conoce...cada persona conoce al otro como nadie más, por eso que no somos un cúmulo de datos biográficos...¿no le parece?


PSICOANALISTA: Usted sabe cuando me voy de vacaciones porque se lo he dicho yo


JORGE: ¡Ja, ja, ja! ¿Quiere decir que todo lo que yo sé de usted ha sido por sus palabras? Tal vez, cada cual sabe del otro por las palabras dichas, las no dichas, las dichas no, lo indecible... y todo ello marcado por el deseo...y todo esto dentro de un pacto, porque fuera de los pactos no hay nada...no hay masa, o grupo, o empresa, o formación social, hasta que no hay lazos, hasta que no hay pactos...no es lo mismo una masa de gente paseando por la Gran Vía o por Las Ramblas, que una masa de gente organizada..., usted y yo somos una masa organizada...dice Freud que hay masas de dos...incluso una persona sola puede ser una masa organizada...Freud mismo, si alguien nombra el psicoanálisis en una isla donde nadie más conoce el psicoanálisis, por ser nombrado el psicoanálisis existe..."un hombre apenas muere si otro hombre lo nombra"...a Freud lo nombran millones y millones desde hace siglos...lo nombraron en el siglo XIX, en el XX y en el XXI...y lo seguirán nombrando...¿Cuánto más te nombren más existes?...También se dice "me voy a acordar de usted" en tono amenazante...


PSICOANALISTA: Sólo son unas vacaciones, no es un atentado contra usted.


JORGE: A veces pienso que el mundo se pone contra mí...y se me parte el corazón..., una parte se queda conmigo y otra se va con usted...bueno, dicen que hasta de un perro sarnoso duele separarse...


PSICOANALISTA: Tal vez se anticipa, todavía no me he ido, usted sufre por lo que no sabe.


JORGE: Muchas veces lo veo en los otros, imaginan que sufren y sufren, pero no por el hecho sino por su pensamiento..., realmente se padece de pensamientos. "Ya es la hora embrujada de la noche en que se abren los sepulcros y el infierno exhala al mundo su infección"...quiero unas vacaciones culturales...viajaré a Viena...visitaré a Freud...parece que no puedo olvidar sus vacaciones...hoy he leído una reseña de un libro de un psicólogo y psicoanalista, que acaba de morir...tal vez hablando de un psicoanalista muerto quiera hablar de usted en vacaciones...¿será para mí como un psicoanalista muerto?...entre palabras, en lo interdicto, lo que no puede ser dicho se dice entre palabras...este psicoanalista llamaba "infelicidad común" a lo que Freud llama "infortunio corriente", ¡bastante tendencioso!, hay una tendencia a pensar el infortunio corriente, normal, "no hay amor recíproco"...que no es infelicidad común, porque si hubiera amor recíproco sería peor, no seríamos humanos, "no somos animales gregarios", que no es infelicidad común sino que la novedad es que "Hay Uno y sólo Uno", me parece que Freud quiere decir "infortunio normal", que se requiere un trabajo para conseguir ser lo que uno ya es, por ejemplo he escuchado decir a Menassa que se necesitan 30 años para ser heterosexual, que no hay ninguna posición sexual que se llegue sin más...y esto no es "infelicidad común" sino un "infortuinio corriente", normal, que hace a la normalización...
PSICOANALISTA: ¿Las vacaciones de su psicoanalista no son una "infelicidad común" sino un "infortunio corriente", normal?
JORGE: Parece que lo voy aceptando..., aunque siga sin estar de acuerdo...yo que pensaba que ser médico, psicoanalista, maestro, eran profesiones de entrega absoluta...aunque lo absoluto no es humano, es esencialista...esa imperfección en usted me va a permitir ser un paciente imperfecto...quizás lo imperfecto sea una parte de la perfección...al fin y al cabo hay tiempos del verbo que se denominan imperfectos y no es nada peyorativo...tal vez me estoy civilizando...tal vez...
PSICOANALISTA: Podemos continuar la próxima.
JORGE: Gracias por permitírmelo, hasta la próxima.
Jorge caminaba pensando "la posibilidad de que mi psicoanalista no esté me ha hecho darme cuenta que ahora está, su posible ausencia me ha permitido valorar su presencia, tal vez tendría que dar las gracias porque mi psicoanalista trabaje 11 meses al año..., ¡vivan los infortunios corrientes! ¡abajo las miserias neuróticas!"

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